A la mañana siguiente, cuando Adam y Simon se despertaron, una gran columna de humo se veía a lo lejos. Subieron a las ramas más altas de su árbol para poder ver mejor de donde provenía el humo. Cuando vieron de donde era más o menos se preocuparon mucho.
-Eso está cerca de la tienda del viejo...- Dijo Adam aguzando más la vista, pero no se podía diferenciar demasiado bien ya que estaba muy lejos.- Vamos, tenemos que ver qué ha pasado.
No había salido del todo el sol cuando Adam y Simon se encaminaron rápidamente al pueblo.
A la entrada del pueblo había una gran muchedumbre arremolinada al rededor del fuego, algunos llevaban grandes cubos de agua del río para apagar el fuego, pero el río estaba muy lejos y tardaban demasiado. Adam y Simon se acercaron y vieron donde estaba el incendio. Simon corrió hacia la gente amontonada y empezó a empujar para acercarse lo más posible pero al ver que no podía avanzar demasiado debido a que la gente iba y venía con cubos de agua se dió por vencido, alzó una mano y le indicó a Adam que saltara a los tejados para acercarse un poco y después de esto dió un salto y se paró en una casa enfrente de la tienda del viejo. Las llamas casi habían acabado con todo. Las cajas de fruta que había en la puerta de la tienda eran inexistentes y ya ni siquiera se diferenciaba la fruta. Adam saltó y se puso delante de la puerta de la tienda del viejo.
-Eh, ¿qué se supone que haces?- Le gritó Simon. -¡Te vas a quemar !
Adam no le hizo caso y entró a la tienda, él sabía que no se iba a quemar, el fuego nunca le quemaba.
Empezó a correr buscando al viejo, debía de estar en alguna parte, nunca salía de su tienda, incluso vivía ahí, en la parte de atrás.
Recorrió toda la tienda y no había nada. Las llamas lo quemaban todo. Abrió la puerta de atrás para dirigirse donde vivía el viejo. También estaba en llamas. Entró rápidamente, había tres habitaciones, el viejo no estaba en ninguna. Adam salió y se dirigió corriendo a la puerta de la salida de la casa.
Salió a toda velocidad y notó que chocó con algo y quedó tumbado en el suelo. Al girarse para ver qué era vio a un chico más joven que él y que Simon, con el pelo blanco como la nieve y largo, le llegaba hasta la cintura, y ojos azul celeste, no era muy corpulento, pero si bastante alto, aun así parecía frágil como el cristal. El chico parecía perdido, miraba a todos lados y no paraba la mirada en ningún punto fijo, era como si estuviera en total oscuridad. Adam se le acercó y le cogió una mano, el chico se sobresaltó y le miró a la cara, pero no le miraba a él, si no que parecía que miraba a través de él.
-Esto...¿estás bien?- Preguntó Adam.
-Sí, sí.- Contestó el chico con voz tranquila y sonrió.
-Bien...¿cómo te llamas?
-Me llamo...Satoshi.-Contestó el chico y bajó la mirada.
-Satoshi, ¿eh? Yo me llamo Adam.-Y dicho esto le dedicó una sonrisa al chico. Simon saltó del tejado de enfrente y miró a Satoshi.- Este es Simon, es mi hermano pequeño.
-¿Qué tal?- Le dijo Simon a Satoshi.
-B-Bien, gracias.
-Bueno, ¿donde ibas con tanta prisa?- Le preguntó Adam.
-Pues, eh...
-¿No ibas a ningún sitio?
-La verdad es que no...
-Bueno... Simon, el viejo no está, se habrá ido anoche...
Simon miró a Adam y se qudó pensativo, los dos sabían que el viejo nunca salía, algo le tenía que haber pasado.
Se sentaron en el tejado de una casa deshabitada de varios pisos para tomar aire.
-Bueno,y...¿donde vivís?
-Nosotros vivimos en el bosque.- Dijo Simon con una sonrisa aunque no estaba seguro de si Satoshi la vio, pero le devolvió una tímida sonrisa.
-Ah, vaya... Me gusta el bosque.-Dijo Satoshi y miró al horizonte con su mirada perdida. No veía pero parecía que sabía donde estaba cada cosa.
-Y tú, ¿donde vives?
-Yo... yo no...
-Entiendo.-Dijo Adam suavemente.- En el bosque se vive bien una vez que te acostumbras... Aunque nosotros todavía no hemos recorrido todo el bosque.-Y rió levemente. Satoshi sonrió.
-A mi me gustaría verlo...-Dijo y empezó a juguetear con sus manos.
-Podrías venir con nosotros, tres sería mejor que dos. Serías nuestro hermano pequeño.-Dijo Simon.
-¿Hermano? Si no somos de la misma familia...
-Si, es verdad... Pero no hace falta ser de la misma familia para ser hermanos, Simon y yo no lo somos.-Dijo Adam y le puso una mano en el hombro a Satoshi.- Lo que importa realmente es el amor.
-Vaya...-Se limitó a decir Satoshi y sonrió.
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